Texto cuya temática es "Sueños restados" colgado en La rebelión de las páginas en blanco
¡Pobrecito el vampiro con dolor de muelas! Sufre, los antibióticos no le funcionan. Le dice en un perfecto inglés a su amiga alemana: ¡venga! y se diririgen al dentista. Cómo tienen algo de dinero cogen un dragón de metal evitando así ir por los canales low-cost. Llega al centro comercial donde está un dentista muy bueno de verdad y sube en el ascensor. De repente se hace el vacio y el vampiro cae velozmente. Su amiga alemana coge el pastel de zanahorias que tenía escondido en el bolsillo izquierdo y lo utiliza de colchón. El vampiro, al tocar el suelo, se transforma en Robert de Niro. Ve a su amiga alemana y le invita al estreno de su última película : "pero si ya lo conozco amor,que también me crié aquí". Pero el estreno de su último film resulta confuso, pues al llegar tuercen a la derecha cuando, en realidad, tenían que seguir todo recto y van a dar a un laberinto de hojalata con su amigo Al Pacino en llamas en el interior. Gracias a dios, dice Robert de Niro, ya no me duelen las muelas
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miércoles, mayo 08, 2013
miércoles, octubre 31, 2012
Taller 28
Texto cuya temática es "Animal" colgado en La rebelión de las páginas en blanco
La vieja hembra mona sigue a su grupo agazapada, escondida entre las frondosas ramas de los verdas árboles, buscando la triste aceptación de una pequeña comunidad que la había rechazado. Ella, que había sido concubina del líder. Ella, que en tiempos pretéritos le había dado tres pequeños descendientes a su amado líder.
Ahora las otras hembras la habían rechazado, sus propios vástagos la ignoraban y su esplendoroso líder mono se había apareado con otra mona. Los sigue a escondidas, come los restos de fruta que deja el grupo a su paso. No puede acercarse mucho: la última vez que lo hizo le agredieron y se mofaron con crueldad. Pero, ¿qué podía hacer? Estaba sola y abandonada. Su vida era su grupo y, aunque no la quisieran, no iba a abandonarlos. Era lo único que conocía y otros grupos, seguramente, le harían cosas peores.
Su orgullo se diluía entre tanto verde. Tenía que esperar su momento. Esta parte de la selva la conoce, aqui es donde salió con vida de la sigilosa pantera. Tal vez, las cosas volverían a su cauce. No diría nada, tenía la esperanza de que la sibilina pantera aparecería otra vez y mataría un par de hembras. Inmóvil etá, contiene la respiración. Aparece, negra pantera, ayúdame a recuperar mi trono. Mata a mi sangre, asesina a alguien. Por favor.
Pero su grupo sale ileso y ella niega con la cabeza. Resignada, prosigue su decadente persecución. Pero, de repente, ve desde lo alto del árbol a la sigilosa pantera estirada y relamiéndose la pata izquierda en el suelo. ¡Shhh! Poco a poco, que no se percate de mi presencia, piensa la mona. Crack. La mona contiene el aliento. Algo ha crujido a su espalda. ¿Será otro mono? ¿Será la pareja de la pantera? No puede abandonar a su grupo, aunque ya no la quieran. Crack.
lunes, septiembre 10, 2012
La versión larga de esa canción
Texto ´"colgado" (bueno, se colgará) en colgado en La rebelión de las páginas en blanco
20 años de soledad sonora. El rudo leñador, vigilante de los bosques y único habitante humano en cien kilómetros a la redonda.
20 años de soledad sonora interrumpida por una fugaz visita a casa de sus padres (ley familiar establecida desde hace demasiado).
Y ocurrió que un día, nuestro rudo leñador encontró un cabello de oro largo el horizonte. Era rubio celestial y olía a jazmín o una cosa parecida. ¿De qué diosa sería?
Y las cábalas no hicieron más que comenzar. ¿Cómo sería? ¿Sería eterna y espigada? ¿O sería bondad bondadosa y radiante frescura o inocencia? Obviamente, esto se acrecentó cuando encontró otro cabello en el camino de las moras rojas y negras. ¡Otro más! ¿Sería luz y oscuridad? ¿O un milagro cuántico de feromónas y neuronas?
Y nuestro rudo leñador soñaba e imaginaba, imaginaba y soñaba. ¿Quién era la mujer de pelo infinito? ¿le estaba siguiendo? ¡Nadie pasaba por el bosque! El vuelco al corazón le vino cuando descubrió otro largo cabello en el taimado arroyo del norte. Pues de todos es sabido que, a veces, nuestro espacio-tiempo se quiebra de una manera figurada por culpa de otro ser humano. Y vivimos vidas fugaces en ese breve periodo de tiempo.¡Sí!¡Sí!¡Sí!. Su júbilo competía con su emoción.
Y abandonó todo y empezó a buscar rastros y señales de su hipotética amada. No tardó en encontrar otro. Y otro. Y otro. Su roja pasión gobernó su corazón y su opaca mente. Sin dejar de mirar al suelo, como un sabueso soñando con obtener una recompensa al dar caza a su futura presa, el rudo leñador se dirigió a toda velocidad, abriendo puertas sin piedad alzó la vista, pues había entrado en la habitación de su amada. Y, como decíamos, alzó la vista y vio a su severa madre peinando una rubia y dorada peluca rubia.
sábado, mayo 26, 2012
Taller 27
Texto cuya temática es "Dentreo del vientre" (no me acuerdo molto) colgado en La rebelión de las páginas en blanco
Los tres arrugados, prietos, enzarzados en un amor líquido. Grito susurros desesperados, de suave piedad, intento convencer al más fuerte. Vamos, le arengo. Le expongo mis mentiras y lo acorrala hasta en final de ese austero río. Y me aprovecho. Y traiciono. Y no sé si reir o comer. Sí, tengo que comer. Me alimento de ellos, los devoro. Los arraso. Éste será mi hogar, permaneceré inamovible. A veces, oigo algún lamento de uno de mi hermanos. Me aconsejan que sonría, que no tosa, que esté vigil. No quiero moverme, aunque mañana sea un día soleado. ¿Podrá dejarme de temblar la voz?
¿Queréis callaros de una vez?
Shhhhhhhhhhhhh. No me cojerán en desventaja. Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhh. Olvido. Me olvido, no sé de qué. Otra vez. Shhhhhhh.
lunes, mayo 07, 2012
Taller 26
Texto cuya temática es "algo de eterno" (no me acuerdo molto) colgado en La rebelión de las páginas en blanco
Eterno verano
Marchitos los poros (mentira)
Renaces, rayos solares,
muestras de lejanía,
ojos que palpan,
mentes ausentes.
Se despide con un
saludo, que ni siente
ni padece. Noción
de vacío, valga el
próximo suspiro
cien años de…
Eterna primavera
Significado, inédito desprecio
a lo que somos, vapores abdominales.
Pero no son acusaciones,
ni reproches de virtud.
La leyenda cuenta no sé qué
de esófagos acicalados, de brotes
de horizontes y tres cosas más
Amarillo, negro, amarillo, negro.
Es el sueño que se retuerce
hasta explotar en mil luces
de colores y se pueden atisbar
desde cualquier lugar.
¿Y no es eso a lo que la
eterna primavera aspira?
Eterno otoño
En mitad de un pasado
y un futuro, es la
constatación del inicio
de un ciclo aún lejano.
Todo lo respirado, oxidado y
lamido está ahí, no inerte
pero si impasible. Se
difumina esa fina
capa de astucia y rotundidad
(interrupción de un plasta)
(interrupción de un plasta)
¡Maldito!¡Maldito!
Eterno invierno
Exactamente lo mismo dentro que afuera,
ni un ápice de disparidad.
Humanos sin ojos, corazones
abrazados, grifos de hojalata.
Una sonrisa cincelada en el
destino, dice un traficante.
Vueltas y más
vueltas en una espiral
vue se derrumba en
un gracioso sollozo que retumba
como un lamento de azúcar.
Aunque, en un momento de
máxima quietud, somos tangibles.
lunes, marzo 12, 2012
Taller 25
Texto cuya temática es "conversación de dos prostitutas en un bar" colgado en La rebelión de las páginas en blanco
Prostituta morena-¿Cuánto corazones arrancaste ayer?
Prostituta calva-Ninguno...Bueno, uno. O casi. ¿Y tú?
Prostituta morena-Ayer no trabajé, tenía el día libre. Aunque el móvil no paró de sonar.
Las dos rieron
Prostituta calva-¿Qué les das?
Prostituta morena-Serás capulla, ya lo sabes
Prostituta calva-Ya ya
Prostituta morena-Ufff, no mires, hay un gordo mirando.
Prostituta calva-Esos son los mejores, 2 minutos y fuera
Las dos rieron
Prostituta morena-Bueno, pues para ti. Tiene pinta de oler mal
Prostituta calva-¡Qué mala eres! Además, va trajeado. Seguro que tiene dinero.
Ring,ring
Prostituta morena-Un momento que me están llamando
Cinco minutos después
Prostituta morena-Bueno, guapa, me tendré que ir. Era un cliente muy majo que me ha dicho si podíamos quedar.
Prostituta calva-¿Sabes que el gordo me ha preguntado por ti?
Prostituta morena-¿Y qué le has dicho?
Prostituta calva-Qué eras un travesti
Las dos rieron
Prostituta morena-¡Qué zorra eres! ¿Y qué ha dicho?
Prostituta calva-
Pues que nunca lo había probado con un hombre pero que no le importaría
Prostituta morena-¿En serio?
Prostituta calva-Sí
Prostituta morena-Joder...En fin, me tengo que ir. Hablamos más tarde.
Prostituta calva-Muy bien, guapa, cuidate. Cualquier cosa, llama.
Prostituta morena-Vale, besitos, guapa. Ciao
sábado, enero 07, 2012
Taller 25
Texto cuya temática es "memoria" colgado en La rebelión de las páginas en blanco
“Es maravillosa. En cuanto la pruebes, abandonarás las otras porquerías que consumes”. Con estas palabras, Susan Renton me ofreció por primera y última vez la furazapina. La furazapina era una de las nuevas drogas de diseño que habían salido al mercado. Sus efectos alucinatorios consistían en entrar en la mente y bucear en la memoria de la persona que tenías al lado que, normalmente, también tomaba una o dos píldoras de furazapina.
Yo era un adicto, y no lo dudé en un instante. Las ingerimos y nos cogimos de las manos. Empezamos a sonreír, pues estábamos nerviosos y con unas ganas tremendas de que la droga hiciera efecto. Y, en un parpadeo, la furazapina activó todos mis sentidos.
El efecto, al principio,era extraño. Veía a Susan Renton como siempre. Pero en un fugaz destello, de repente, aparecía más joven. Estaba ella como en una casa de veraneo a las afuera de neo-tokio, no tendría más de quince años, su rostro era más amable aunque era igual de alta que en la actualidad. En otro destello, Susan aparecía aún más joven y tenía entre los brazos un conejo robótico que estaba dando espasmos. Ella lloraba y lloraba y unos adultos la estaban consolando.
Pasados los momentos iniciales de estos destellos, sacudí la cabeza y aluciné. Costaba darse cuenta de que, realmente, estaba drogado. No tenía conciencia de haber consumido nada, todo parecía irreal pero eran los recuerdos intangibles de la buena de Susan. Por sus gestos, detalles, sabía exactamente cómo se sentía. Bucear en la memoria de otra persona, fueran buenos o malos recuerdos, era alucinante.
Pasados uno cuantos destellos más (no sabría decir si cinco o quinientos) apareció Susan, pero con un cambio radical en su aspecto habitual. Es más. Parecía tener unos veinte años más que en el momento de consumir la furazapina. Sostenía un cuchillo y amenazaba violentamente a alguien que estaba maniatado en una silla de diseño. Era a mí. Miles de dudas me asaltaron ¿ Podía la furazapina bucear en el futuro? ¿Era un mal viaje? ¿Un efecto secundario de la droga?
Deseé recuperar la cordura, dejar de una vez las alucinaciones y, por una vez, volver al mundo real. ¿ Es que acaso Susan se había asustado al bucear en mi memoria? Nunca había asesinado a nadie, ni había sido un cabrón. Grité. Grité. Grité. Susan se giró y me apuñaló. No a mi yo que estaba sentado, si no al yo que estaba de pie alucinando por la droga. Porque ahora, estaba sentado y atado de pies y manos y Susan esgrimía con rabia un cuchillo delante de mis narices. No lo dudó, y me volvió a apuñalar. Hubo un destello, y aparecí delante de una niñita que tenía un conejo robótico. Enfurecido se lo rompí. La niña se puso llorar. Si me había matado realmente, yo me encargaría de jugar su memoria
20 años después
Doctor-¿ Y desde cuando tiene esas alucinaciones?
Susan- No son alucinaciones, lleva persiguiéndome toda la vida porque…porque…consumimos furazapina y murió de sobredosis
Doctor- Esa droga se erradicó hace 20 años, y usted lleva en tratamiento desde que tenía siete años. Ese hombre que dice usted que la persigue, que murió de sobredosis no existe
Susan-¡Pero es culpa de él! ¡ Lo juro!
“Es maravillosa. En cuanto la pruebes, abandonarás las otras porquerías que consumes”. Con estas palabras, Susan Renton me ofreció por primera y última vez la furazapina. La furazapina era una de las nuevas drogas de diseño que habían salido al mercado. Sus efectos alucinatorios consistían en entrar en la mente y bucear en la memoria de la persona que tenías al lado que, normalmente, también tomaba una o dos píldoras de furazapina.
Yo era un adicto, y no lo dudé en un instante. Las ingerimos y nos cogimos de las manos. Empezamos a sonreír, pues estábamos nerviosos y con unas ganas tremendas de que la droga hiciera efecto. Y, en un parpadeo, la furazapina activó todos mis sentidos.
El efecto, al principio,era extraño. Veía a Susan Renton como siempre. Pero en un fugaz destello, de repente, aparecía más joven. Estaba ella como en una casa de veraneo a las afuera de neo-tokio, no tendría más de quince años, su rostro era más amable aunque era igual de alta que en la actualidad. En otro destello, Susan aparecía aún más joven y tenía entre los brazos un conejo robótico que estaba dando espasmos. Ella lloraba y lloraba y unos adultos la estaban consolando.
Pasados los momentos iniciales de estos destellos, sacudí la cabeza y aluciné. Costaba darse cuenta de que, realmente, estaba drogado. No tenía conciencia de haber consumido nada, todo parecía irreal pero eran los recuerdos intangibles de la buena de Susan. Por sus gestos, detalles, sabía exactamente cómo se sentía. Bucear en la memoria de otra persona, fueran buenos o malos recuerdos, era alucinante.
Pasados uno cuantos destellos más (no sabría decir si cinco o quinientos) apareció Susan, pero con un cambio radical en su aspecto habitual. Es más. Parecía tener unos veinte años más que en el momento de consumir la furazapina. Sostenía un cuchillo y amenazaba violentamente a alguien que estaba maniatado en una silla de diseño. Era a mí. Miles de dudas me asaltaron ¿ Podía la furazapina bucear en el futuro? ¿Era un mal viaje? ¿Un efecto secundario de la droga?
Deseé recuperar la cordura, dejar de una vez las alucinaciones y, por una vez, volver al mundo real. ¿ Es que acaso Susan se había asustado al bucear en mi memoria? Nunca había asesinado a nadie, ni había sido un cabrón. Grité. Grité. Grité. Susan se giró y me apuñaló. No a mi yo que estaba sentado, si no al yo que estaba de pie alucinando por la droga. Porque ahora, estaba sentado y atado de pies y manos y Susan esgrimía con rabia un cuchillo delante de mis narices. No lo dudó, y me volvió a apuñalar. Hubo un destello, y aparecí delante de una niñita que tenía un conejo robótico. Enfurecido se lo rompí. La niña se puso llorar. Si me había matado realmente, yo me encargaría de jugar su memoria
20 años después
Doctor-¿ Y desde cuando tiene esas alucinaciones?
Susan- No son alucinaciones, lleva persiguiéndome toda la vida porque…porque…consumimos furazapina y murió de sobredosis
Doctor- Esa droga se erradicó hace 20 años, y usted lleva en tratamiento desde que tenía siete años. Ese hombre que dice usted que la persigue, que murió de sobredosis no existe
Susan-¡Pero es culpa de él! ¡ Lo juro!
miércoles, octubre 12, 2011
¿ A o B?
A
¿ Crees en los viajes en el tiempo?
Lamentablemente, no
B
¿ Crees en los viajes en el tiempo?
Lamentablemente, no
¿ Esto no lo he dicho ya?
Probablemente, sí

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lunes, agosto 01, 2011
Taller 24
Texto cuya temática es "surrealismo" colgado en La rebelión de las páginas en blanco
Lágrimas infundadas que caen de sus arrugados ojos. Caen y chocan con los dedos de los pies. Y surgen brotes, como si fueran tallos de verde brócoli. Los hay a decenas y son como él pero en miniatura, también están llorando.
En un alarde de arrogancia, se los arranca violentamente del pie y los deposita en una vieja olla sorbe la cual vierte agua. Prende la lumbre y espera a que el agua hierva.
Se sienta en la larga mesa de madera y su sirviente, un hombre alto con capucha y túnica negra azabache cuya rostro no se puede ver, inclina su estirado cuerpo y le sirve un poco de vino. "¿Quién ha sido?" pregunta el noble señor.
El sirviente señala hacia el exterior de la casa.A pesar de ser un luminoso día, la habitación tiene las blancas cortinas bajadas. Él se acerca a la ventana y corre un poco la cortina. Ve al jardinero sin cabeza al lado del camino cuidando una inmensa huerta. Abre la tosca ventana y lanza un grito de orden y señorial. Se sienta en una silla y se acerca a la larga mesa.
Acto seguido, aparece el sirviente sin cabeza. ël señor le pregunta: "¿Quién ha sido?". Pero el sirviente sin cabeza gesticula y hace aspavientos con los brazos. Dice que no sabe nada. El señor se levanta violentamente y le recrimina con el dedo índice, lo que provoca que el sirviente sin testa gesticule más y más. El agua hirve y él le da una bofetada al jardinero, pero cómo este no tiene cabeza, lanza un golpe al aire. El sirviente se cubre la...la...se cubre con las manos y el agua empieza a hervir.
El otro sirviente, el de la capucha y túnica negraa zabache le sirve un plato con el brócoli. El jardinero marcha y él empieza a comer. Come medio de lado, con el brazo izquierdo apoyado en la rodilla. empuja el plato violentamente y se retira. Se dirige al establo.
Allí encuentra al mozo de cuadras y le pregunta: "¿ Quién ha sido?". el mozo dice no saber nada y él señor, enfadado, coge una fusta y le azota un par de veces. Acto seguido, le ordena que le prepare para cabalgar a su a. Se motna en el y, al sonido de un grito seco, el caballo arranca ipso-facto. Pero a los 20 metros, el apaloossa se encabrita y lanza a un lado al señor, el cual cae mal y se rompe el cuello. Pasan los minutos. El caballo yace al lado del señor comiendo las pocas briznas de hierbas que tiene el camino. El señor ha muerto boca arriba, con la boca abierta y los ojos aun más arrugados. De la boca le surgen pequeños tallos de brócoli, pequeñas réplicas de él llorando...Esta, un grupo más o menos nombroso, se acerca a la imnesa huerta y se girana apra dar un vistazo, por última vez, al señor.
¿Quién ha sido?
Lágrimas infundadas que caen de sus arrugados ojos. Caen y chocan con los dedos de los pies. Y surgen brotes, como si fueran tallos de verde brócoli. Los hay a decenas y son como él pero en miniatura, también están llorando.
En un alarde de arrogancia, se los arranca violentamente del pie y los deposita en una vieja olla sorbe la cual vierte agua. Prende la lumbre y espera a que el agua hierva.
Se sienta en la larga mesa de madera y su sirviente, un hombre alto con capucha y túnica negra azabache cuya rostro no se puede ver, inclina su estirado cuerpo y le sirve un poco de vino. "¿Quién ha sido?" pregunta el noble señor.
El sirviente señala hacia el exterior de la casa.A pesar de ser un luminoso día, la habitación tiene las blancas cortinas bajadas. Él se acerca a la ventana y corre un poco la cortina. Ve al jardinero sin cabeza al lado del camino cuidando una inmensa huerta. Abre la tosca ventana y lanza un grito de orden y señorial. Se sienta en una silla y se acerca a la larga mesa.
Acto seguido, aparece el sirviente sin cabeza. ël señor le pregunta: "¿Quién ha sido?". Pero el sirviente sin cabeza gesticula y hace aspavientos con los brazos. Dice que no sabe nada. El señor se levanta violentamente y le recrimina con el dedo índice, lo que provoca que el sirviente sin testa gesticule más y más. El agua hirve y él le da una bofetada al jardinero, pero cómo este no tiene cabeza, lanza un golpe al aire. El sirviente se cubre la...la...se cubre con las manos y el agua empieza a hervir.
El otro sirviente, el de la capucha y túnica negraa zabache le sirve un plato con el brócoli. El jardinero marcha y él empieza a comer. Come medio de lado, con el brazo izquierdo apoyado en la rodilla. empuja el plato violentamente y se retira. Se dirige al establo.
Allí encuentra al mozo de cuadras y le pregunta: "¿ Quién ha sido?". el mozo dice no saber nada y él señor, enfadado, coge una fusta y le azota un par de veces. Acto seguido, le ordena que le prepare para cabalgar a su a. Se motna en el y, al sonido de un grito seco, el caballo arranca ipso-facto. Pero a los 20 metros, el apaloossa se encabrita y lanza a un lado al señor, el cual cae mal y se rompe el cuello. Pasan los minutos. El caballo yace al lado del señor comiendo las pocas briznas de hierbas que tiene el camino. El señor ha muerto boca arriba, con la boca abierta y los ojos aun más arrugados. De la boca le surgen pequeños tallos de brócoli, pequeñas réplicas de él llorando...Esta, un grupo más o menos nombroso, se acerca a la imnesa huerta y se girana apra dar un vistazo, por última vez, al señor.
¿Quién ha sido?
lunes, noviembre 22, 2010
Taller 23
Texto cuya temática es "III aniversario" colgado en La rebelión de las páginas en blanco
Orador-Bienvenidos al cuarto aniversario
Carpintero-¡Idiota!¡Era “tercer aniversario”!
Orador-...Esto...
Camarero-Joder...
Gendarme-Si es que...
Orador-Puedo empezar de nuevo...
Carpintero-No, ya no...La has jodido...
Gendarme- Si es que...
Orador- Pero...
Carpintero- Ni pero ni pera...Dos meses para montar todo el tinglado y ahora hemos quedado en evidencia.
Orador-Pues haber subido tú aquí...
Carpintero-Mongo, te recuerdo que tú eres el orador, sino serías el gendarme
Gendarme-Si es que...
Camarero-¿Y ahora qué hacemos para encauzar la situación?
Orador-¿Empezamos de nuevo?
Carpintero-Y dale...
Publicista-¿Por qué no matamos a un personaje?
Camarero-¡Genial!
Orador- A mi me parece bien
Carpintero-Sí, pero ...¿a quién matamos?
Camarero-¿Al último en entrar?
Publicista-Pero si la idea ha sido mía
Orador-Por mi, perfecto
Carpintero-Pues decidido: publicista, a morir te toca
Publicista-Un momen...
Gendarme- Si es que...
Orador-Bienvenidos al cuarto aniversario
Carpintero-¡Idiota!¡Era “tercer aniversario”!
Orador-...Esto...
Camarero-Joder...
Gendarme-Si es que...
Orador-Puedo empezar de nuevo...
Carpintero-No, ya no...La has jodido...
Gendarme- Si es que...
Orador- Pero...
Carpintero- Ni pero ni pera...Dos meses para montar todo el tinglado y ahora hemos quedado en evidencia.
Orador-Pues haber subido tú aquí...
Carpintero-Mongo, te recuerdo que tú eres el orador, sino serías el gendarme
Gendarme-Si es que...
Camarero-¿Y ahora qué hacemos para encauzar la situación?
Orador-¿Empezamos de nuevo?
Carpintero-Y dale...
Publicista-¿Por qué no matamos a un personaje?
Camarero-¡Genial!
Orador- A mi me parece bien
Carpintero-Sí, pero ...¿a quién matamos?
Camarero-¿Al último en entrar?
Publicista-Pero si la idea ha sido mía
Orador-Por mi, perfecto
Carpintero-Pues decidido: publicista, a morir te toca
Publicista-Un momen...
Gendarme- Si es que...
miércoles, septiembre 08, 2010
Taller 22
Texto cuya temática es "Fin del Mundo" colgado en La rebelión de las páginas en blanco
El delirio somete a las rígidas paredes de esta prisión. Gritos, gritos, llantos, gritos, violencia, gritos. Todo es rojo, ésas son las tripas de mi padre. El gato no tiene mal sabor. Gritos, otra vez.
El polvo sirve de sábana para la ausencia de sueños. No existen los sueños, solamente cosas reales como esos gritos. ¿De quién serán? Mirada confusa. Suciedad.
Otra vez, estalla una luz cegadora. El polvo intenta escapar el sol, pero los gritos lo impiden. Cascotes en el salón, restos de comida podrida, oteo el paisaje por la ventana cuya persiana está casi intacta. Hace un día soleado, me duele el dedo, lo tengo que amputar. Hace un día soleado. Grito, el corte ha sido limpio. Cojo el dedo amputado y, atándolo, me los pongo de cuerno como si fuese un robusto unicornio. Es hora de salir.
En la calle apenas se puede ver, todo es humo, polvo y gritos. Voy corriendo y embistiendo a los cadáveres con mi cuerno mágico. A uno le arranco una oreja. Aunque sea un unicornio, aúllo con armonía. Apenas hay gente viva en la calle. Me ha parecido ver a otro unicornio. A dos calles, veo un hombre apuñalando a otro hombre cuyo nombre no sabía. Podría ser James o Wolford. Aúllo. Mis aullidos se mezclan con los sonoros gritos, con el polvo, con la suciedad, con el sol…Con todo menos con el mañana.
El delirio somete a las rígidas paredes de esta prisión. Gritos, gritos, llantos, gritos, violencia, gritos. Todo es rojo, ésas son las tripas de mi padre. El gato no tiene mal sabor. Gritos, otra vez.
El polvo sirve de sábana para la ausencia de sueños. No existen los sueños, solamente cosas reales como esos gritos. ¿De quién serán? Mirada confusa. Suciedad.
Otra vez, estalla una luz cegadora. El polvo intenta escapar el sol, pero los gritos lo impiden. Cascotes en el salón, restos de comida podrida, oteo el paisaje por la ventana cuya persiana está casi intacta. Hace un día soleado, me duele el dedo, lo tengo que amputar. Hace un día soleado. Grito, el corte ha sido limpio. Cojo el dedo amputado y, atándolo, me los pongo de cuerno como si fuese un robusto unicornio. Es hora de salir.
En la calle apenas se puede ver, todo es humo, polvo y gritos. Voy corriendo y embistiendo a los cadáveres con mi cuerno mágico. A uno le arranco una oreja. Aunque sea un unicornio, aúllo con armonía. Apenas hay gente viva en la calle. Me ha parecido ver a otro unicornio. A dos calles, veo un hombre apuñalando a otro hombre cuyo nombre no sabía. Podría ser James o Wolford. Aúllo. Mis aullidos se mezclan con los sonoros gritos, con el polvo, con la suciedad, con el sol…Con todo menos con el mañana.
martes, abril 20, 2010
Taller "Pesadilla"
Texto cuya temática es "Pesadilla" colgado en La rebelión de las páginas en blanco
Día dos
A ver si hoy puedo dormir mejor, ayer fue un horror
Día 3
Todo está oscuro, pero veo a lo lejos, escondido, al diablo rojo. Al mirarme, ni sonríe ni me rechaza ¿Quién eres?
Día 8
Siempre aparece en la noche y está en una esquina sin decir nada. El diablo rojo se limita a refunfuñar, creo. He visto como ha desplegado una afilada y translúcida ala roja.
Día 9
Al abrir los ojos, he visto la pupila del diablo rojo a escasos centímetros de la mía. Se ha ido gritando y destrozando todo por el camino.
Día 15
Déjame, por favor. Déjame.
Día 16
Le voy a arrancar las alas. Lo tengo decidido.
Día 17
Hoy no ha aparecido
Día 30
Otra vez el diablo rojo hace acto de presencia. Me señala con el dedo, acusándome de algo que no logro entender. Mueve el huesudo dedo violentamente. Procuro ignorarle.
Día 31
No está. Pero, al mirarme mis manos al taparme, he visto que las tenía rojas. He corrido hacia el espejo y yo era un diablo rojo. Al volver a la cama, he visto a un desconocido en ella. ¿Quién será? Me ha arrebatado mi lecho en un instante. ¿Quién puede ser?
jueves, abril 08, 2010
Taller XXII
Texto cuya temática es "Zombies/No-muertos" colgado en La rebelión de las páginas en blanco
¡Llévatelo!¡Llévatelo!¡Por favor!
Volvió a la ciudad. Pasó unos dos meses en las frías montañas, sufriendo por cualquier ruido, sin tener noticias de nada ni de nadie. Volvió a la ciudad, las posibilidades de sobrevivir en ella poco le importaban, buscaba un tipo de salvación, de esperanza. En los peores momentos la esperanza, aunque fuera ficticia, era lo único que quedaba.
Coches volcados, bolsas de plástico flotando en el aire, pequeños fuegos y cenizas decoraban el arcaico paisaje. Entró en la ciudad. Entrar siempre era más fácil que salir. Se encontró con un par de zombies que caminaban dando tumbos, por suerte eran de los lentos. Pasó corriendo y gruñeron. Corrió lentamente, oteando las tiendas que estaban a ras de suelo. Vio un 7 eleven hacia él se dirigió. Cogió una larga vara metálica que había en la entrada de la tienda y miró a través de los cristales. Se acercó para ver mejor y, de repente, un rostro masculino se cruzó con su mirada.
Saltó hacia atrás reprimiendo un grito. Se recompuso e intentó entrar en la tienda.
-Lo siento, no puedo dejarte entrar-dijo la voz masculina
-Mira, tengo hambre y sueño. Puedo partir con la vara cristal.
-Adelante.
Alzó la vara metálica y vio unos tres intentos anteriores que no habían fructificado.
-Son cristales blindados de esos-dijo el hombre. En ningún momento volvió a asomarse. Estaba escondido detrás de un estante de sopas en lata.-Lo siento, pero no puedo dejarte entrar. Me ha costado mucho encontrar este sitio-continuó diciendo con una voz aparentemente tranquila.
-¿Cómo te llamas?
Tras un minuto de silencio, el hombre escondido dijo.:” David”
-Bien, David, espero que te pudras en el infierno.
Dio la vuelta al edificio en busca de otra entrada o algo similar. Pero era imposible. Había que reconocer que el misterioso hombre había encontrado un oasis en medio de este sombrío paraíso. Caminó ese día unas tres horas, sin desprenderse de la vara metálica. La ciudad ofrecía una imagen desoladora. Prácticamente todo estaba roto, los coches, los cristales de los edificios, el cielo…se encontró en su travesía varios zombies. Solamente en una ocasión tuvo que golpear la cabeza de uno de esos sucios y asquerosos bichos. Hasta que llegó a una pequeña plaza inundada de zombies y, lamentablemente, había unos de esos que eran veloces. Tuvo un segundo para mirar alrededor suyo y elegir su espontáneo refugio. A la derecha nada y, a la izquierda, vio a una mujer corriendo con un bebé entre los brazos que entraba azarosamente en un tienda de ropa. Él se dirigió velozmente y, por suerte, la mujer no cerró la puerta, cosa que él sí hizo. Respiró. Tímidos golpes retumbaban a su espalda. La mujer yacía temblando delante de él y no paraba de repetir: “Por favor, por favor…”
La tranquilizó mintiéndole acerca de su vida. Le explicó lo desoladora que fue su escueta vida en las montañas, sus teorías acerca del origen de la plaga de zombies…la mujer se relajó, incluso esbozó una leve sonrisa. Él se acercó a ella y acarició al bebé. Pero, de repente, el escaparate de la tienda cedió debido a la presión que ejercían cientos de zombies y éstos consiguieron entrar. Uno de los rápidos se abalanzó sobre la mujer, que no le dio tiempo a levantarse.
¡Llévatelo!¡Llévatelo!¡Por favor!
Tendió su bebé con desesperación. Reaccionó instintivamente, soltó la vara metálica y cogió a la menuda criatura, ya que la madre abrazó con fuerza a sus horrorosos caníbales. Otro de los zombies veloces intentó asirle pero lo pudo por un rápido movimiento de cuerpo que hizo él. Le dio un codazo y marchó hacia la parte trasera de la tienda, por instinto, alguna salida trasera tenía que haber. Encontró una puerta que era la de la salida de incendios y ésta daba a un callejón con una verja de unos 3 metros. Miró detrás suyo y vio a tres zombies veloces que estaban a punto de darle captura.
Un segundo. Un momento. Un segundo. Un momento. Un segundo. Un momento. Un segundo.
Gritando, soltó al bebé y se lanzó a escalar la verja. Detrás suyo, un eterno llanto de bebé retronaba por todo el callejón. Desde lo alto de la verja se dejó caer y se fue corriendo sin mirar atrás. Tuvo ganas de vomitar, pero el corazón latía sin descanso. Bien, David, nos pudriremos en el infierno.
martes, febrero 02, 2010
taller XXI
Texto cuyo título es "Empacho" colgado en La rebelión de las páginas en blanco
Era genial cuando padre y madre marchaban a hacer unos recados al pueblo. Genial porque, entonces, mi hermana Maria nos hacia la comida y nos servía más de lo que podíamos. Encima, ese día dos de mis hermanos pequeños marcharon también, con lo que la recompensa era más suculenta para Maria, José (mi hermano pequeño) y yo.
Mirad, dijo ella. Después de haber comido un espectacular plato de gachas, mi hermana sacó unos dulces buenísimos. José y yo nos avalanzamos alegres y joviales. Sí, era genial cuando mis padres se iban al pueblo. Comía tanto que mi barriguita se hinchaba y me empachaba, pues no estaba acostumbrada a comer tanto. Ese pequeño malestar para mi era sinónimo de felicidad.
Sentados en la mesa, con los brazos caídos y una enorme sonrisa de felicidad, de repente entró nuestra vecina, la señora Josefa la de los Gardaberos.
Estoy harta de ese maltido gato, protestó energicamente
¿qué ha ocurrido?, dijo mi hermana mayor recogiendo la mesa.
Pues esta vez ha sido el campo de lechugas, se ha dedicado a destrozarlas
Nuestro gato pasaba hambre, y practicamente era salvaje. Vivir en el campo es lo que tenía. El nervioso gato ya había matado un par de conejos de la señora Josefa, también había destrozado una tomateras...
Fue un segundo, siemrpe lo recordaré. La eternidad deber ser efímera. Mi hermana mayor entornó lo ojos, yo nunca la había visto así. parecía otra persona. vació un saco de patatas casi vacio y salió a la pequeña huerta que teníamos. No instó a seguirla.
Asió al gato en un instante, fugazmente. El gató maullaba, se encogía y estiraba violentamente. Mi hermana mayor lo metió dentro del saco. Dejó en el suelo el saco y cogió un enorme palo de madera.
El gato gritó. Era un espejismo, el enorme palo de madera descendía a cámara lenta. la primera vez que lo hizo, yo era incrédula y aunque el destino era obvio, quería pensar que no y mantener el suspense. Pero no, el palo de madera golpeó. Una. Dos. Tres veces. Muchas veces. Lo peor era cuando no se oía ruido, ya que indicaba que le había dado de lleno. En cambio, cuando hacía ruido era que había tocado el suelo. Menos la segunda vez, que fue cuando se le oyó crujir el cráneo. Mi hermano pequeño lloraba y se hizo pis encima. Yo tenía un nudo en la garganta que tardó días en irse. Crock, crock,crock. Y el empache también. Crock,crock,crock
Cuando el gato dejó de moverse en su jaula de tela, mi hermana mayor se incorporó y dio un soplido a un mechón de pelo que le caía en su cara.
Bien, dijo, ya no dará problemas.
lunes, diciembre 28, 2009
Taller 20
Texto cuyo título es "Canción" en el que, a partir de una canción, se escribe quelcom, colgado en La rebelión de las páginas en blanco
En un pueblo de cuyo nombre no quiero acordarme, había una persona llamada Tiempo que sabía toda respuesta a cualquier pregunta que le formularan. Todo el mundo, desde los habitantes del pueblo hasta foráneos que venían del reino de los hielos, traían sus preguntas, a veces divertidas, otras ingeniosas.
Un borroso día, una chica esbelta, bella en forma y en sonrisa le formuló una pregunta que anonadado le dejó:"¿Quieres pasear conmigo?". El Tiempo, que estaba realmente sorprendido, le dijo que sí. Y pasearon, y mientras lo hacían se miraban a los ojos.Luego fueron a bañarse al viajo lago,y cada vez sonreían más.
Un día de otoño, estaba el Tiempo paseando cuando un extraño le preguntó que día era y él le contestó:"No lo sé". Y, entre las sombras, una desconocida figura sonreía y decía"¡Lo he conseguido!"
*Inspirado en "Someday never comes" de "Creedence Clearwater Revival"
viernes, octubre 09, 2009
Taller19
Texto cuyo título es "Inicio de historia" en la que una persona del taller escribe el principio de la historia(el primer párrafo) y otro la acaba, colgado en La rebelión de las páginas en blanco
En el día que más común aparenta ser, es a veces cuando pasan cosas que cambian la vida de uno. Eso es lo que le pasó a Aiko una mañana de noviembre. Había llegado a la estación de Tokio una hora antes de la salida del tren que la llevaría a Kobe a ver a su familia, así que se quedó haciendo tiempo en una librería cercana. Allí había otra chica, más o menos de su edad, que en un momento acaparó toda su atención. Sobresaltada, se metió tras una estantería y la estuvo observando sigilosamente, intentando no ser vista. No quería parecer indiscreta y, lo que le avergonzaba más, perturbada. Había algo en esa chica que le resultaba familiar.
(inicio de Blanco Hielo)
La joven espiada compró un libro gordo, de muchas páginas y con la tapa de color verde. Seguramente sería un best-seller, pensó Aiko. Tenía curiosidad y le iba a seguir. Antes de salir de la librería, pudo confirmar gracias a un cartel publicitario que la desconocida había comprado un estúpido best-seller. Esa chica le fascinaba, había algo en ella que era imposible de describir Tal vez su austero rostro o su endeble cuerpo. O su anodina mirada. O…
De repente, Aiko se vió sentada en el tren que la llevaba a Kobe ¡ Qué casualidad! La desconocida chica a la que estaba espiando también viajaba a Kobe. Estaban sentadas frente a frente y, entonces…
-¡ Odio los best.sellers!-resopló repentinamente la desconocida
-Eh…-dijo Aiko dubitativamente
-Jejejeje
La voz no parecía de este mundo, era tan bonita y aterradora a la vez que Aiko no se atrevió a mediar palabra alguna en todo lo que quedó de trayecto. Miraba por la ventana y, con el cuello girado hacia el borroso paisaje, torcía la mirada para observar a la desconocida con gesto disimulado ¡ Era tan colosal e indescriptible! Pero ejercía en Aiko una atracción fuera de lo común. No era sexual ni nada parecido. Intentaba mirarla con su gesto disimulado pero, justo lo hacía, la extraña compañera de viaje fijaba los ojos entorno a ella. Todo el viaje fue un constante juego de el ratón y el gato, pero de miradas y gestos disfrazados.
El tren llegó a su destino y Aiko decidió proseguir su seguimiento, ya que había su familia, a la que no tenía mucho aprecio (más bien los odiaba), podía esperar. Mentía, adoraba a su tía Fujiki, pero eso es otra historia. La misteriosa chica salió de la estación del tren con paso liviano, parecía que caminaba en el aire. Giró a la izquierda de la tercera calle, caminó cincuenta metros, pasó la rotonda y torció a la derecha hasta llegar a una grisácea casa. Aiko se quedó boquiabierto: ¡era la casa de sus padres! Un nudo se instaló en su flaco cuello y no paraba de preguntarse, y ahora con nervios, ¿quién demonios era esa chica? Mientras ella despertaba de su breve colapso, la extraña entró en casa de sus familiares. Aunó fuerza y se dirigió a la puerta. Picó, pero nadie le abrió. Gritó, pero la ignoraron completamente. Estuvo alrededor de treinta minutos aporreando, gritando, llorando pero nadie le hacía caso.
La desesperación le llevó a abandonar el lugar. Sería, un sueño. Bueno, más bien, una pesadilla. ¿O estaba delirando? Aiko no paraba de pensar ¿ Puede que me hayan metido algún tipo de droga cuando tomé un café antes de entrar en la librería? ¿ O puede que fuera alguna droga que le dieron en la librería en forma de polvo o…?
Lo mejor, se decía Aiko, sería volver a casa e ir al médico. Cuando volvió en sí, después de tantos pensamientos, estaba ya en el tren de vuelta. Había gente, pero los ignoró. Cerró los ojos y no los abrió hasta que el tren llegó a su destino. Un poco más calmada y ya en la estación, decidió tomar un café, algo relajante (más bien calentito). Aiko marchaba para casa, estaba lo suficientemente calmada cómo para ir al médico. Pero pensó en entrar, otra vez, en la librería. Al fin y al cabo, todo había empezado ahí. Entró y echó un vistazo en general: todo estaba (más bien parecía) igual. Preguntó al librero si recordaba a una chica que esa misma mañana…y antes de que acabara, el librero se econgió de hombros. Aiko suspiró y se puso a mirar libros. De repente, se sintió vigilada. Intentó no mirar detrás de sus afilados hombros y cogió el primer libro que había a mano. Era gordo, con muchas páginas y tenía la tapa de color verde.
Salió de la librería con paso normal, procurando no ir muy rápido y sin hacer mucho ruido. Iba casi de puntillas. Estaba segura de que alguien la seguía. Lo notaba. Se subió en el primer tren que tuvo la oportunidad, dando la casualidad que era el tren que la había llevado y traído de Kobe. Se sentó y, justo en frente suyo, se sentó una chica. Era delgada, de rostro austero, no sabía si la estaba siguiendo o no y…
-¡ Odio los best.sellers!-resopló repentinamente Aiko
-Eh…-dijo la desconocida dubitativamente
-Jejejeje
Rió nerviosamente, tratando de disimular su pequeña trampa disfrazada. La desconocida no dijo nada del libro. A lo mejor era su imaginación o los nervios de ese extraño día. Todo el trayecto trató de reconocer la chica que tenía delante…Le recordaba mucho a la persona que había estado siguiendo, pero tenía algo diferente. Y Aiko trataba de averiguar quien era.
El tren llegó a Kobe. La chica que le seguía también. Palideció. Ahora estaba segura: la estaban siguiendo. Aceleró un poco el pasó. Miraba de refilón y la chica le seguía y unas saladas lágrimas empezaron a resbalar por las mejillas de Aiko. Miraba de un lado a otro, no sabía dónde ir. Pero, como si de un robot se tratase. Se plantó delante de casa de sus padres. ¿ Le abrirían esta vez? Aiko, arrastrando los pies, se dirigió a la puerta. Lloraba, lloraba, lloraba fuego, lloraba rabia, lloraba soledad y cuando levantó la mano para picar a la puerta, ésta se abrió y apareció su madre (y su padre, en un segundo plano) llorando y con los brazos abiertos. Y mientras Aiko se arrojaba a los brazos de su padre y de su madre, ésta última dijo:
-Te perdonamos
miércoles, septiembre 09, 2009
Taller 18
Texto cuyo título es "Pacto con el Diablo", colgado en La rebelión de las páginas en blanco
Individuo 1-Parece que esto se va a resolver,¿no?
Individuo 2-Sí…Siempre se me han dado bien los diálogos, ¿sabes?
Individuo 1-Podría ser, tú lo debes saber mejor que nadie
Individuo 2-Pues, entonces…
Individuo 1-¿Cerramos el trato?
Individuo 2-Tú tienes la última palabra
Individuo 1-La propuesta ha sido tuya
Individuo 2-Sí, pero tú eres quien elige
Individuo 1-Umm…Si estás dispuesto a asumir las consecuencias, si
Individuo 2-Yo, en un principio, no tengo nada que perder
Individuo 1-Ni yo, por eso estoy aquí
15 segundos de sonoro silencio
Individuo 2-Decídete ya
Individuo 1-Je,je,je…el misterio hace que deseemos más lo que desconocemos
Individuo 2-Por eso he acudido a tu encuentro
Individuo 1-Por eso estoy mintiendo
Individuo 2-¿ Cerramos el trato?
Individuo 1-Imitarme no servirá de nada, lo sabes
Individuo 2-¿ Si o no?
Individuo 1-Ya sabes la respuesta
lunes, agosto 17, 2009
Taller 17
Texto express cuyo tema principal es "Michael Jackson", colgado en La rebelión de las páginas en blanco
Mi primer viaje en el tiempo fue como dormir con los ojos medio abiertos y sentado: no sabía si era real o no. Con el segundo, el impacto no era tan chocante, pero no dejaba de sorprender. Intenté forzar la máquina hasta su máxima capacidad en el tiempo y aparecí en un planeta familiar: la Tierra del futuro. Un video-cartel anunciaba que se buscaba vivo o muerto a un tal Michael Jackson. Decidí viajar al pasado, pero por un error de apreciación viaje unos cien años antes de haber nacido yo. Y descubrí que ese fugitivo llamado Michael jackson era llamado el rey del pop. ¡ Qué curiosos son los viajes en el tiempo ¡
lunes, abril 27, 2009
Taller 16 a.k.a. Sant Jordi
Texto cuyo tema principal es "Sant Jordi", colgado en La rebelión de las páginas en blanco...He de reconocer que iba borrachín....
...Y la discordia se asentó cuando asumieron sus respectivos papeles. Un dragón, un príncipe y una princesa. La relación empeoró, los reproches surgieron...Así que decidieron cambiar los papeles, pero la historia seguía igual. Mentira: empeoraba.
Decidieron dar una vuelta de tuerca al asunto y reescribieron la historia. Nada tenía que ver con el original.
Apareció el dragón muerto, tiñendo de sangre su pequeño huerto.
La princesa apareció rodeada de rosas, pero sin signos vitales.
El príncipe apareció con un mordisco en el costado izquierdo: había muerto desangrado.
El autor tenía su revancha, sus personajes su dictadura y tú el poder de soñar.
miércoles, abril 22, 2009
Taller 15
Texto cuyo tema principal es "Funeral", colgado en La rebelión de las páginas en blanco
Elisa me pidió que la acompañase al funeral de una tal Marta y, por supuesto, no me podía negar. No me dijo quien era la difunta, pero alguien importante tenía que ser para alterar la luminosa sonrisa de Elisa.
En un cuarto de hora me pasaba a recoger, ya que ella era la única que tenía carnet de conducir. No sabía cómo vestirme. Tenía prendas de color negro, sí, pero todas eran camisetas de grupos de rock. Ah, y una chilaba pero no era cuestión de ser el centro de atención,¿ no ?
Cinco minutos pasaron y aún estaba indeciso. Me puse una camisa azul (la única prenda de vestir elegante que tenía...desde hace siete años) unos tejanos azul oscuro y unos zapatos negros que parecían ortopédicos. Me miré en el espejo y justo Elisa llamaba por el interfono. En menos de treinta segundos ya estaba en el ascensor. Hice mi último repaso ocular a mi chovinista imagen en el manoseado espejo del ascensor y me percaté de que la longeva camisa azul tenía una mancha cerca del pezón izquierdo. Me tapé con la mano derecha, haciendo ver que me rascaba y así estuve el resto de la jornada.
Pensé en volver a cambiarme, pero una vecina abrió la puerta del ascensor cuando llegó a la planta baja y me daba mucha vergüenza volver a subir sin haber salido del ascensor.
Salí del edificio rascándome y saludé a Elisa. No dijo nada. Tan solo un áspero: ¡Vamos!. Le pregunté quien era esa tal Marta pero me evitaba con evasivas del tipo : ¿ Te ha picado algo ?. Sólo me comentó que había sido alguien importante en su vida.
.........................................
Yo pensaba que los funerales se celebraban ( ¿celebrar? ) en los cementerios. Y es que el cine, a veces, construye realidades que no son del todo ciertas. O sí. No sé. La realidad supera la ficción. Pues no, Elisa me dijo que íbamos al tanatorio. Y el tanatorio es como un edificio lleno de voluntariosos funcionarios, es decir, gris. Pero no gris porque hayan muertos, no, es gris porqué es público y no destaca en nada. Vamos, que si me dijeran (o dijesen) que ese era el edifico del Catastro no lo hubiera (o hubiese) dudado. Aunque estoy pensando que se parece a un hospital pero con menos vida.
Al fin llegamos al tanatorio y nos atendió una mujer con el pelo teñido de rubio cuyas raíces oscuras dañaban seriamente su credibilidad. Le preguntamos dónde estaba Marta V. y, mientras minimizaba las ventanillas de Internet (sí, eso se nota más que esconder un diario) nos sonreía. Aunque puede que fuera (o fuese) por lo que estaba leyendo ( o viendo) por Internet. Nos dijo que estaba en la planta de abajo. Ves, eso me parecía adecuado.
Bajamos y vimos un largo pasillo. A la derecha, en pequeñas salas, estaban los féretros. A la izquierda, en lo alto de la pared casi tocando el techo, habían unos pequeños ventanales rectangulares. Dejaban pasar la luz y poco más. Y al fondo del pasillo, una papelera. Y debajo de la papelera, un extintor.
La mujer de recepción nos dijo la puerta tres y nos dirigimos hacia allí.
¡ Vaya shock! En una urna de cristal estaba ella. Nunca había visto un muero, me parecía curioso estar cerca de alguien sin vida. Ignoré al resto de la gente que había en la minúscula sala. Estaba anonadado, un nudo ocupó mi garganta, casi no podía respirar, mis pupilas se dilataron y no pude reprimirme, dije en voz alta:
“Oh funesta vida,
acompañada de talentosa muerte.
¿ A quién has arrebatado
esta vez la mirada?
¿ A quién has sellado
esta vez una
sonrisa sincera?
Te veo porque tú
me ves, pero reniego
de ti y de tu
inmortalidad.
y...”
Elisa-¡ Te has equivocado de sala, idiota!
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