jueves, enero 10, 2019

Ídolo equivocado, ídolo falseado


Pensaba yo que la gente no era tan estúpida y me equivocaba. Nunca percibí algo que se ponía de moda hasta ser ya mayor. Un amigo me dijo un día que no sé qué zapatos estaban de moda y, al fijarme, todo el mundo, o casi todo, llevaba los mismos zapatos. A partir de ese día empecé a fijarme más en esos detalles. Luego vino un teléfono móvil: todos tenían y usaban el mismo modelo. Otro día me fijé que tod@s vestían la misma chaqueta. De diferentes colores, sí, pero la misma chaqueta. Más tarde, pasado un tiempo, empezaron todos a hacerse retoques estéticos y, poco a poco, tendían a parecerse más entre sí.

Hasta que un día, ya con todas las personas arrasadas por la voracidad de la moda, me dí cuenta del horror: toda la gente, sin distinción de sexo, era exactamente igual a Pablo Motos. Sus caras, sus gestos, sus ropas...

Me acerqué a uno de ellos y le pregunte: ¿ Por qué? ¿Por qué? y el Pablo Motos de turno me contestó: "No sé"

martes, enero 08, 2019

Planes de presente


Está agonizando la mañana, la melancolía de los recuerdos inunda sin desbordar los pensamientos del ahora. Rememoramos lo oscuro, tal vez por comodidad, y ninguneamos lo excelso, las risas y lo divertido que nos hizo, en bastantes momentos puntuales, sonreir hasta rabiar. Recodarmos en exceso lo malo porque nos da miedo ser libres y felices como mi tío Felipe. Mi tío Felipe era conserje en un edificio de la gran vía de Madrid. Ganaba bien, era querido y respetado pero lo dejó todo para ser conserje en un edifico okupa, que era lo que más deseaba. Envidio a la gente que pinta el futuro como quiere que sea y lo cumple. Como mi tía Elisa. Era conserje en un edificio okupa. Ganaba nada, era querida y respetado y lo dejó todo para ser conserje en un edificio de la gran vía de Madrid.

jueves, enero 03, 2019

Filosofía de Asimov


Petra-Pues lo decente del abismo de la estupidez de la ignorancia es, precisamente, lo obsoleto de la incertidumbre. Vamos, que imagino que es lo más cercano que estamos de ser un robot, no de pensar como uno. Si A es mayor que B, B es menor que A. Ése tipo de razonamiento. Entonces, claro, muchos se creen inteligentes porque sus creencias son así, sin razonar ni debatir ni cotejar con el resto de átomos. Así, seremos robots que van de inteligentes cuando, realmente, serán tontos

Boris-No,no, no... Se puede ser robot o ser tonto, pero las dos cosas a la vez, no.

lunes, diciembre 03, 2018

Blas sin control


Ser padre es una aventura desconocida de la que se ha hablado mil veces pero de la que nunca sacaba nada en claro. ¿ Es buena o es mala? Cada uno tiene sus opiniones pero la mayoría, a pesar de las quejas, siempre me decían que merecía la pena.


Fui padre un 7 de agosto. No estaba enamorado de mi mujer, pero era lo que tocaba. Ya se sabe, los tempos, los mismos actos que nuestros padres. Esos actos que uno repudia cuando es joven pero asume cuando es mayor, no sé si por comodidad o por miedo.

Tuve un hijo y no estaba mal la sensación. Es decir, mi mujer se encargaba de casi todo, yo era casi un figurante, pero tampoco me importaba. No sé si lo quería, pero era mi hijo y algo me preocupaba por él. Un día estaba yo bebiendo cerveza y le cogí del cogote, con fuerza pero jugueteando. Le dije que nunca bebiese cerveza, que era malo. Y le di a probar una que estaba bebiendo yo. Lo hizo y casi vomitó. “¿ Lo ves? Esto es malo, no lo bebas”, le decía mientras yo sonreía. Estaba educando a mi hijo.


Y funcionó. Nunca volvió a beber cerveza ni nada de alcohol. Pero se abonó al consumo de drogas. De muchas drogas Es un drogadicto. Ya no vive con nosotros pues hace dos años le echamos de casa. Mi mujer llora cada día y yo la consuelo dándole golpecitos en el hombro. No es culpa nuestra, le digo, es suya. ¿ Qué hay de cena?

lunes, noviembre 05, 2018

Adulto a babor


Iba caminando por la calle, una calle cualquiera, de aceras estrechas pero carretera anchas, cuando vi, en frente mío, como se aproximaba un chico adolescente. Era espigado, de aspecto simpático pero retraído, con un ligero acné en las mejillas y en la frente, pálido como un dia nublado. Tenía una mirada melancólica, casi nostálgica. Y no puede evitar recordar que yo era así de joven. Y me sabía mal, porque se le veía una persona maja. Así que cogí aire y al cruzarnos, le sujeté por los brazos y, agitñándolos, le grité: tú folla, no pierdas el tiempo, follaaaaaaa. El chaval se quedó perplejo, medio asintió y se marchó con parsimonia. Yo me quedé mirándolo como se alejaba lentamente y, sollozando, me dije: El tiempo lo has perdido tú

martes, octubre 16, 2018

Si fuésemos melancólicos


Volvía a casa caminando, pensativo, agotado después de una jornada laboral anodina e insípida. Era de noche y mi mente estaba vacía. Una familía de cuatro persona ocupaba toda la calzada. Dudaba si adelantarles por la derecha o por la izquierda. Lo hice por la izquierda. Al cruzar un semáforo, vi como dos chatarreros gritaban a un taxista por no dejarles pasar cuando el taxista tenía preferencia. Pero un chatarrero siempre da respeto, dos asustan. Al llegar a casa,en el portal, una vecina muy mayor discutía con otra vecina más joven. No sé que se increpaban pero tampoco me interesaba. Y por fin entré en casa, y vi su bella sonrisa. En un mano tenía un puñal. En la otra, una metralleta. Me preguntó que qué tal el día y, yo, me puse a llorar

martes, octubre 09, 2018

Orígenes humanos


Yo era una persona un poco bastante ansiosa. En los momentos en los que no hacía nada, esos instantes que uno desea pero cuando llegan asfixian a nuestros nervios, me subía por las paredes. Temblaba, me sudaban las manos, renegaba...Pero un día, me puse a limpiar la casa mientras estaba aburrido y ansioso y funcionó. Así empecé a limpiar más y más y más. Luego, en casa ajenas cobrando un precio asequible y ya ves, ahora dirijo un imperio de empresas de limpieza que me han hecho multimillonario. ¿Y tú? ¿Cuál es tu negocio?

Bueno, yo soy manporrero de pulgas

Los felices los venderos


Incesante en su empeño, el vil vendedor no abandonaba su cruel persecución hacia mi persona. Era uno de esos vendedores altivos, arrogantes, de los que dejan de sonreír cuando les contradices pero hacen el esfuerzo de continuar haciéndolo, quedando una mueca terrorífica. Le dije que no, y ya veis, no ha parado de acosarme desde entonces. Estuve en mil sistemas planetarios diferentes, y siempre daba con mi paradero.



Un día, hastiado y cansado por su cabezonería, me planté y le dije, que venga, que le compraría cualquier cosa. El me ofreció diferentes productos que yo no necesitaba, así que le pregunté por el quinto que me mostró y, al saber el preció, le dije que era muy caro y que no se lo compraría. Volvió a dibujar en su rostro esa mueca terrorífica. El dijo que sí, que me lo vendía. Yo que no, que era muy caro. Y así me encuentro otra vez, huyendo de un vendedor psicópata. Igual que le pasó a mi padre. Y al padre de mi madre.