martes, abril 11, 2017

Improvisando ante desconocidos


Asentimos todos ante una clara mentira. La aceptamos per sé, sabemos que no es verdad, pero nos encogemos de hombros, nos resignamos y seguimos haciendo lo que estábamos haciendo.

Pero cuando os dicen una verdad la rechazamos totalmente. No nos gusta, la repudiamos, bien sea porque es algo hiriente, bien sea porque es algo chocante, vete tú a saber.

Así, aceptamos la mentira pero rechazamos la verdad. Puede que sea por comodidad. Yo creo que es porque todos somos unos mentirosos.

¿Y de postre?


Fruta del tiempo

Persigue tus sueños


Se obligaba a escribir cada día una palabra. A veces lo conseguía, otras no. Y así durante años. Intentaba ser metódico. Cada día una palabra. En ocasiones, esta salía fácilmente, en otras estaba semanas seco en inspiración. Un día, ya de mayor, demasiado mayor, decidió leer lo que había escrito a lo largo de tantos días y años. Y hete aquí el resultado:

"Hay que comprar huevos"




p.d.: dedicado a la polillaaaaa

lunes, abril 10, 2017

Yo no sé nadar


El mar está revuelto, crispado, en lucha constante consigo mismo. Comanda el oleaje la furia de su inestabilidad, muere en la orilla su grito de libertad, que recupera al instante para coger impulso y rugir con rotundidad. ¿Ves ese punto que va y viene entre toda la masa de agua? Es el hijo de la Paquita, que está aprendiendo a nadar. Ahora no disfruta, pero cuando sepa desenvolverse en el agua, lo hará. Te lo digo yo, ya verás. ¿Yo? No sé nadar, pero sé cómo se hace.

martes, abril 04, 2017

Etcétera, etcétera, etceterón


Pierre Nublao, prolífico inventor de "cosas", presentó en la vigésimo quinta edición de la feria de inventores y "cosas" su Etceterón.

El jurado le preguntó a Pierre qué hacía la máquina

Hace muchas cosas, cosas fantásticas, cosas maravillosas, etcétera, etcétera, etcétera, contestó.

Confiaba en ser el ganador de la vigésimo quinta edición de la feria de inventores y "cosas" pero, al final, el vencedor resultó ser Andoni Le Taste con su máquina del tiempo que permitía viajar únicamene al pasado a recoger comida para el futuro y, así, no tener que cocinar.

Demasiada gente para una mente de chocolate


Personalidades de diferentes colores, sabores y altitudes. Asumiéndolas individualmente según requiera la situación:

Hoy soy estúpido

Hoy soy compasivo

Hoy me siento divertido

Hoy huelo a tristeza

Hoy estoy muy lejos de donde estoy

Etcétera, etcétera, etceterón...

Pero hay una personalidad que siempre prevalece por encima de todas, la de mentiroso.

Miento cuando soy estúpido

Miento cuando soy cobarde

Miento cuando miento

Miento cuando confieso mis pecados

Etcétera, etcétera, etceterón...

En realidad tengo tres personalidades que siempre prevalecen por encima de las otras

Yo, él/ella, nosotr@s amamos, mentimos, volamos= esperpéntic@s

Él/ela, yo, nosotr@s soñamos, comemos, acomulamos= caprichos@s

Nosotr@s, él/ella, yo corremos, andamos, descansamos= totalitari@s





lunes, abril 03, 2017

Futuros mecanismos de melancolía


Es sensación de hacer alguna diablura o suave maldad, y parar en un instante porque hace acto de presencia nuestra madre. Ojos que no ven. Tenemos una libertad que es eterna en su duración. Creemos que somos adultos, si eso tiene sentido, pero dejamos de hacer todo cuando nuestra madre aparece, como cuando éramos niños. Parece que retamos a la primera autoridad que hemos conocido. Decimos:" Aunque no me veas, mira lo que hago. Desconoces mis actos, los hago y no los ves" Y sonreímos. Se oye la voz de madre y, automáticamente, paramos. Que no se note nuestra fina travesura.

¿y?

Pues que madre ya no está, nos ha abandonado sin avisar. Y aunque nos hubiese avisado, nos habría abandonado igualmente. Y nuestras diabluras carecen ya del peligro y del sentido que tenían antes. Ya no tenemos que escondernos como antes, ni temer porque nos cogieran in fraganti. Madre ya no está. Nos sentimos culpables por nuestra avaricia. Ya no tengo a nadie del que esconderme, a nadie que decirle: No, nada,nada. La ausencia va a ser eterna en su libertad, y miedo tengo de mis actos, ya que estos son ahora superfluos . Adiós. Adiós.