martes, marzo 07, 2017

La obligación de un coro


Hoy celebro las minucias, las cosas sin importancia, las nimiedades que todos tenemos al alcance de las manos. Los suaves rayos del sol entran por la ventana, llenan de vida el desvencijado salón, impulsan a los nervios a sonreír desde la distancia.

Cómodo estoy en esta burbuja, aunque sea dura. Fuera lo es menos, de verdad. Pues no es comparable el mal aliento de desconocidos que las respuestas que uno se da a sí mísmo desde la lejanía.

Festejo las tonterías simples, pues por la noche lo haré con las complejas. Es un día soleado, siempre lo tendría que ser.

¡Hazlo!, me digo

¡Hazlo ya!, insisto.

Et voilà