miércoles, marzo 28, 2007

Con fatatas...

Tomás Roncero, hooligan y popero, defendía la roja. Pregonaba a los cuatro vientos que el era español y le molaba mogollón el jamón.

Los muertos se enfadaron. Los romanos, los godos, los musulmanes, los franceses...

Así que resucitaron y le esperaron en un callejón cerca del Retiro. Pasaron las horas, y Tomás asomó con su chupa del Real Madrid. Salieron los muertos, para reclamar su trozo de pastel, pero Roncero empezó a temblar. Decía cosas incomprensibles.. .

Los muertos estaban satisfechos: estaba resultando más fácil de lo que parecía a priori. Pero a Tomás le empezaron a salir tentáculos y tentáculos, empezó a crecer a lo largo y a lo ancho convirtiéndose en una especie de pulpo de seis metros de alto con tentáculos de 8 metros cada uno.

Los muertos huyeron a su plano astral, cagados de miedo. Pero Tomás les siguió y juró venganza por España. Y cuenta la leyenda, que solo cuando juega el Real Madrid y España aparece Roncero en el estadio y que el resto de días es un cyborg que intenta llevar la vida como puede.




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