martes, septiembre 09, 2008

Rebajas


A más de uno le sorprendió que John Wilmots no diera (o diese) señales de vida durante tanto tiempo. Su mansión se convirtió en una caricatura derruida de su antigua grandeza. Más bien, de la antigua grandeza de su familia.

La vieja mansión permaneció deshabitada durante un par de lustros. El pueblo decidió su venta, ya que no había más herederos de tan grandilocuente familia.
Ésta fue adquirida por el marqués de Alpha Centaury, un ricachón espacial que olía a frutas del bosque.

Pero justo cuando el marqués iba a firmar el contrato de compra, apareció John Wilmots. La exclamación de sorpresa de los ahí presentes fue rotunda. Su aspecto era turbio, estaba desenfocado y olía a ciudad. Proclamó que la mansión era suya con energía. El marqués refunfuñó, pero se marchó igual que vino: con mucho dinero.

La noticia corrió por todo el pueblo: John Wilmots había aparecido después de tanto tiempo. Pero al día siguiente, volvió a esfumarse y la vieja y triste mansión permaneció solitaria al paso del tiempo.




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