lunes, diciembre 14, 2009

Lefa


Era un día de esos en los que no pasaba nada. Así que cómo me aburría, me masturbé. Pasaron un par de horas y, cómo el día seguía siendo exactamente igual, me masturbé otra vez. Así hasta cinco veces. bueno, seis.
Al día siguiente tenía la mano como hinchada.¡ Dios! Resultó que no me había limpiado bien la mano y ésta se había quedado embarazada.

Pensaba que iba a durar más, pero la gestación consistió en dos semanas de espera. Nació un mini-yo de mi mano. me dio por probar y empecé a correrme por todo mi cuerpo.
A las dos semanas tuve hijos por todos los lados: oreja, boca, pies...

Al cabo del tiempo, vi a uno de mis hijos masturbándose. Oh,oh. Ahora, todo el mundo se parece a mí. Todo el mundo. Bien, al menos me he librado de tu puta cara. Aunque tenga que aguantarme más de lo normal.




2 comentarios:

Unknown dijo...

La próxima vez ten cerca la píldora del día después, por favor, tu mano es muy joven aún para tener tantos críos.

vomiton dijo...

las manos no son jóvenes, solamente las uñas!