martes, diciembre 16, 2008

Ríos de Gloria


Durante unos días no habrá acentos, ya que se han esfumado del teclado y salen mal y son malignos


Las leyendas son cíclicas. Don Caballero, un señor de Chicago, encontró de casualidad el shawarma magico, y no tardó ni dos segundos en darle un bocado. 

Al hacerlo, notó cómo se le resquebrajaba la muela izquierda y le brotaba sangre. Pero, al mirarse en el espejo, lo que le chorreaba no era sangre, sino un río multicolor que se acrecentaba más y más. El suelo empezó a inundarse. El repentino río ya le llegaba a la altura de los tobillos. Fue corriendo a la puerta que daba a la calle pero tuvo la mala suerte de tropezarse y caer noqueado al golpearse con el canto de una silla.

Al despertar, toda la ciudad estaba inundada por un líquido multicolor. Pasó un par de 




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