jueves, julio 10, 2008

Inmortal



La apuesta era la siguiente: el primero de los dos que muriera (o muriese), perdería la apuesta. Pero tan cabezones eran, que ninguno lo hizo. Y se convirtieron en inmortales.

Y sobre vivieron a guerras, a viejas interestelares y otras maravillas futuras.

Nadie ganaba la apuesta, así que decidieron eliminarse entre ellos. Comenzó una guerra que aun dura, y que siempre durará.



1 comentario:

Anónimo dijo...

y si se matan mútuamente ¿quién quedará? espero que este planeta viejuno no se llene de conejos....qué coñazo...conejos por doquier, alguien tendría que resucitar para exterminarlos y hacernos un favor a los que podamos repoblar aunque sea fornicando cual conejos...analogías de la vida...
Lenore, La Uno!!